El Club del Habano

¿Qué es lo que hace a un habano tan especial?

Muchísimas cosas,una combinación única de sol, suelo y sabiduría.Una atención infinita a los detalles.Un rígido control de calidad,la negativa a hacer las cosas deprisa o abandonar tradiciones. Pero sobre todas las cosas la riqueza de destreza humana en cada uno de los muchos pasos que contempla la creación de un Habano.

La elección del Habano

Se requieren cuatro de los cinco sentidos a la hora de elegir un Habano, o los cinco si, como algunos creen, se considera que se puede deducir algo al escuchar el sonido de un puro al palparlo cerca de sus oídos.
La capa debe agradar a la vista. Quizás usted prefiera un color claro, o quizás uno Maduro u oscuro. De cualquier manera, el color debe ser uniforme en todo el puro y la hoja de capa debe tener cierto brillo. No se preocupe si aprecia alguna mancha blanca o verde. Estos son efectos naturales, puntos de belleza si así lo quiere, que aparecieron durante los procesos de crecimiento o de curación. Ninguno de ellos afecta la calidad del puro.
Palpe el puro suavemente, presionándolo ligeramente entre sus dedos gordo e índice para verificar su estado. Lo debe notar firme pero no duro al tocarlo.
Disfrute de los aromas que emanan de una hoja bien curada, que siempre constituye un anticipo de los sabores que posteriormente disfrutará.
El sabor solo puede evaluarse al fumar; todo un reto si consideramos que existen más de 220 puros distintos y 32 marcas diferentes de Habanos, cada una con su propio estilo.
A los que se inician, se les aconseja experimentar con alguna vitola de referencia, que exista en varias marcas, tales como la Mareva.
Comience con una de las marcas de menor fortaleza, su tienda de puros le podrá aconsejar sobre los diferentes sabores.
Para los fumadores más experimentados, la mejor guía es la cantidad de tiempo con que cuenten.
Recuerde que un Habano de tripa larga se hace de forma tal que su sabor se intensifique por etapas a medida que usted lo fuma.

Sería una verdadera pena abandonar un Habano, antes de que haya tenido tiempo de mostrar sus verdaderas características. Así que seleccione una vitola que usted tenga tiempo suficiente de disfrutar desde el principio hasta el final.

El corte

El corte deberá hacerse justo encima de la línea donde del gorro se une a la capa (en Figurados se recomienda 3mm desde el borde).

El objetivo es bien sencillo. Se debe crear una apertura lo suficientemente amplia como para asegurar un tiro adecuado, al mismo tiempo que se garantiza que una parte de la perilla permanece, para así evitar que la capa se desprenda.

Existen varios instrumentos que pueden realizar el corte. Se les suele denominar corta-perillas. El más popular es una guillotina de una o dos hojas. También existen las tijeras especiales para los puros. Otro es el cortador de troquel (o de bala) con su cuchilla circular: éste elimina una sección de la perilla del puro, y tiene la ventaja de preservar la forma de esa perilla aunque tiene varias limitaciones, como en el caso de los puros figurados.

No son recomendables los cortadores en forma de V, que tienden a romper el gorro. Tampoco se debe perforar la tapa con un fósforo o un palillo de dientes ya que con esto se comprimirá la tripa formando un nudo que puede impedir el correcto tiro del puro.

No retire la anilla ya que podría dañar la capa.